Sunday, November 04, 2007

ENSENADA -NADA-


Ha pasado practicamente un año y han pasado tantas cosas y sin embargo parece que no hubiese pasado nada. Al final de cuentas vivo en Ensenada- la ciudad en donde no pasa nada- Habito nadilania Asì que este año, con todo y muchas làgrimas, las pruebas, los golpes al rostro, son nadenses, como todo aca, yo me he transformado en una nadense màs. He dejado de buscar, de abordar autobuses imaginarios , soy un espejo de esta niebla que distorsiona el mar ,de calles enceradas de un tedio que solo mitiga la costumbre.
Ayer, volvì a salir de noche tras varias semanas de abstenciòn voluntaria y observar la emociòn de una nueva amiga que recien recorre la noche nadense, me arrojo una terrible sensaciòn de perdida: el recuerdo vago de cuando esos lugares que no obstante a su inmensa falta de originalidad, me representaban una cosquilleante novedad, la minuscula espectativa de algun atisbo de vida en esta "fea durmiente" ciudad.
Aun recuerdo la primera vez que pise "La prisiòn" unico bar que se mantiene abierto pasadas las dos de la mañana, y entonces la palabra Kitsch tomo forma y contenido, ante la experiencia sin igual de un karaoke sumamente oscuro y de apariencia descuidada con mesas de billar , una gran barra atiborrada de multiflorida poblaciòn de todas las edades -incluidos sombrerudos-(es cierta la leyenda) y algùn cholo cantando con incomparable emociòn una rola de Lupita Dalessio.

La prisiòn es el reino pobre de lo incluyente, de un modo casi patètico pero que sitio Kitsch que se respete no lo es. Lo cierto es que todo lo que -no ocurre- en en esta ciudad nadense, toma como sitio para -no ocurrir- a la prisiòn, en donde es practicamente una hazaña alcanzar el baño justo a las tres de la mañana hora en que los exiliados de todos y cada uno de los sitios nocturnos de esta cudad( que deben ser aproximadamente unos siete u ocho como màximo)confluyen en tan mitològico recinto.
Cada quien habla como le fue en la feria, me dice una amiga, reaccionando amablemente aunque sin comprenderlo al tedio brutal que me produce esta ciudad, tan hermosa como rudimentariamente cruel. Aquella leyenda urbana de que la gente de los estados es mucho màs amable y calida que los malvados citadinos, seguramente no naciò en Ensenada.

Para los nadenses la culpa de todo la tiene la migraciòn y por sobre todas las cosas los oaxaqueños: Oaxacalifornianos, se dicen ellos. En su aceptada y por lo tanto inadmisible , espeluznante y retrograda versiòn de parias locales. Pero ay de ti malidicente migrante si eres capaz de exigir respeto a la intimidad, como que los hijos de los vecinos no se salten todos los dìas al patio de tu casa por una pelota cuando no estas, o pedir que el taxista llegue a tiempo, o que como mìnimo sepa por si mismo localizar el unico Sangrons que aqui existe, o que busques alguna opciòn de entretenimiento inteligente, una muestra cultural de cualquier indole o cinematografìa por lo menos aceptable por que ello, aquì simplemente no existe y por lo tanto no hay quien lo necesite, aquì todo eso, en el mejor de los casos concluye al salir de la universidad,despuès de ello , la gente se concentra en las vidas ajenas, en sus filias y fobias en detectar el chisme de la semana, en ejercitar afanosamente la naderia local.
Se que puedo hablar de naderias y juzgar con dureza esta hermosa ciudad por que soy parte de ella, por que tras un largo y duro año de sufrirla y quererla aun en contra de ella misma, se que tiene tanto potencial, que duele verla esconderse de si misma en la bruma y asumirse como un sitio de esparcimiento para gringos jodidos y escandalosos, de aceptarse sin resistencia como un lugar de paso, donde es menester ir a cualquier otro lado para aspirar a algo y aunque me digan chilanga, aunque suspire por los edificios, las posiblilidades, la militancia, la deliciosa y sana clandestinidad , yo fundamentalmente veo en aquella ciudad lejana el inteligente afàn de juzgarse a sì misma, de reconocer sus terribles y abyectos defectos, asumir la crìtica y reirse de si misma, por que lo peor que le puede pasar a cuaquier sitio del planeta es asumir su destino con docilidad, ya que màs triste que morirse de nada es vivir en la nada, Ensenada mi Ensenada.

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